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sábado, 24 de enero de 2015

QUE NO ME LLAMEN MATAPERROS



Hola a todos. Ya han pasado veinte días desde que entraron a hurtadillas con nocturnidad y con permiso tres de los más entrañables personajes de nuestras vidas. La llegada de los tres reyes de Oriente siempre trae consecuencias para los padres, siempre. Ya sea en verdaderos quebraderos de cabeza para montar esos juguetes para niños de 3 a 6 años, tan sencillos, que apenas hacen falta dos ingenierías para montarlos con algo de sentido. En ocasiones, la sobrada de piezas y la diferencia del objeto montado sobre la alfombra infantil, y el dibujo de la caja, provoca noches de insomnio, temiendo, que las más de ocho diferencias, entre el resultado a conseguir y el obtenido, provoquen reacciones en cadena que a su vez provoquen extrañas explosiones, futuros accidentes, o que, en el peor de los casos, llegado el momento, cuando el príncipe quiera salvar a su amada, y decida subir por las escaleras de la torre más alta del castillo, acabe en el calabozo subterráneo, dónde está esperando un dragón, que veinte días después de su llegada al hogar, ya carece de cabeza, pero que no pierde ninguna capacidad de engullirse al protagonista del juego, por extraño que parezca. Por lo que se avecinan terribles llantos y rabietas de la niña que lo maneja, y que ansía que los dos amados lleguen a encontrarse en tan mágica atmósfera en la que serán felices y comerán perdices. Como uno se verá imposibilitado de reparar tal avería de montaje, porque aquella pieza, que creías que no servía para nada, o por lo menos eso contestaste a tu hija, cuando en pleno montaje, una vez que creías tenerlo todo montado y bajo control, ves, como de su pequeña boca, sale un pequeño objeto plástico....¿ qué tienes en la boca? ¿qué es eso?.... no sé.... estaba ahí.... malo será (piensas)... seguro que no vale para nada.... y malo fué.

Como nos creemos siempre más listos que nuestros pequeños, le das varias opciones para solucionar, como que el dragón descabezado es bueno y le ayuda a llegar junto a su amado volando a sus lomeras. Le  intentas colar que un brujo o bruja ha encantado al príncipe y puede volar, que puede escalar montañas y paredes porque el amor le da fuerzas. Puedes incluso, si lo tienes a mano, ayudarte del helicóptero de acción, piloto incluido, que trajeron al hermano, pero en el fondo, sabes que no cuela, que al final, solo puede haber una solución, que es desmontar lo montado y descubrir dónde caraja iba esa pequeña pieza regurgitada por la pequeña. Es sencillo, solo hay que coger las instrucciones, darle la vuelta y empezar al revés, deseando, sólo deseando, que esa pieza sea del final y no del principio. Así qué, días después de saber que estaba mal montado y que has intentado colarla, vas en busca de las instrucciones, que a su vez está en la caja, que a su vez ya está camino de ser reciclada y reconvertida en caja para palillos, por lo que, si las dos ingenierías no llegaban con instrucciones, sin instrucciones y marcha atrás, el riesgo de dejar más piezas por el camino se multiplica exponencialmente, y lo único que deseas es que cuando acabe la jornada de montaje, la niña haya perdido toda esperanza de conseguir su castillo y que se acabe creyendo, que no hay mejor lugar para que una princesa pase la noche, que la rampa del garaje de su hermano, porque en caso de peligro, para subir a la planta de arriba, solo tiene que coger el ascensor, siempre que encuentre la cuerda para que se mueva, pero no hay problema, porque creo que estaba en la caja, que está en en en...... vaya vaya....

Pero todos sabemos que los niños van perdiendo la ilusión por los presentes con el paso de los días, y la vuelta a la rutina hace que la elección de sus favoritos aparquen a un lado los menos preferidos. Como unos padres no puede controlar todos los obsequios, ya que siempre aparecen los que sus majestades han ido dejando en casas de tíos y abuelos, la cosa puede complicarse mucho más. Eso ha pasado en mi casa. Los Reyes decidieron dejarles a nuestros poyuelos sendos relojes. Pero no son relojes normales, son relojes que tienen juegos y montones de historietas, entre ellas, una mascota. Si habéis oído bien, una mascota, para la niña un gato y para el niño un perro. Pero claro, el perro exige sus necesidades, hay que darle de comer, bañarlo, jugar con él, acariciarlo... y claro, el niño, pues como que no. Podría tomar la opción de ver que pasaba con el susodicho animal si no come en una semana, pero ya sabéis el realismo de éstas máquinas, y tengo miedo a la defunción del animal. Claro, ahora no hay problema, porque el reloj permanece apartado en la entrada de la casa, pero solo pensar, que cualquier día de éstos, se le acuerde el aparato en cuestión, y se tope con una caja de pino en dónde tendría que haber un simpático cánido moviendo el rabo, pues me da mucha cosa. Así que, para que no me llamen mataperros, todos los días, antes de salir de casa, le doy su dosis de alimento, de baño, de juegos y de caricias, que no se diga. La parte buena, es que no hace falta sacarlo a pasear y bolsa en mano recoger sus ciber cacolas, o por lo menos es lo que creo, aunque ahora que lo pienso, ya empieza a oler un poco raro cerca de la puerta de casa.... así que tendré que echarle un vistazo a las posaderas del chucho, no vaya a ser. Un abrazo.

viernes, 2 de enero de 2015

CUIDADIN CUIDADIN... QUE ESTO LE PUEDE PASAR A CUALQUIERA



Hola a todos. Me gustaría comenzar diciendo que mi señora esposa es una mujer tranquila, buena, temerosa del Señor, nunca pierde la calma, y esto no lo digo por estar notando su presencia en mi cogote mientras escribo esto, no que va, es broma, lo digo y lo dejo escrito porque lo que es, es y lo escrito, escrito está. Pues con estos precedentes son con los que presento los hechos acaecidos en el primer día del año 2015 que os quiero narrar. Vaya por delante la total seriedad del tema en cuestión, por lo que en ningún momento penséis que lo que os voy a contar, es cuestión de bromas y jactaciones posteriores a la lectura.... aviso a navegantes. Pues como la mayoría de los mortales de nuestro país, a excepción de los que decidieron ver las uvas por canal Sur, la noche transcurrió festivamente, entre músicas, uvas, bailes, champanges y chupiteos, comidas copiosas, digestiones sufridas y entrecortadas por polvorones, turrones y demás dulcechocolatásticos que caían en el haz de visión de nuestros ojos. Sumando todos estos excesos a la del trasnoche y añadido al pertinente madrugón debido al despertar de los pequeños, pues provocó una  más que merecida y justificada siesta, de persianas bajadas, calefacción al máximo, manta hasta las orejas, pijama y de babilla en la comisura labial. Pues ahí estábamos los dos, yo y mi mujer. Cuando estaba en el tercer o cuarto sueño, ya en ese momento en que cualquier despertar te impide el reconocimiento  de hora, lugar, estado vital, sueño o realidad e incluso si eres persona o algo que algún día lo fue... Pues en ese estado de shock post soñaliento me desperté al escuchar un gran estruendo, no sabía de que se trataba, pero lo volvía a oir una y otra vez, no sabía que pasaba, mis legañas se habían convertido en cortinillas protectores oculares, que impedían la apertura de los mismos. No sabía cuanto tiempo llevaba ese sonido anunciando tragedia, solo la subida decibélica, que provocó el estallido de la cristalería de gala, regalo de boda de mis queridos suegros, no me hizo saltar literalmente de la cama. Policia!!, Bomberos!!! 112!!!... ya uno no sabe a quien llamar, le echas la mano a la mesita de noche, en busca del móvil, te llevas por delante, la lámpara, la foto de la abuela, la imagen de la milagrosa y vuelve ese ruido... ahora si, uno empieza a despertar y coordinar un poco, y reconocer, sobretodo, reconocer. Ese ruido, ya no es ruido, es voz, una voz que conoces muy bien y es cercana, tan cercana que duerme intranquilamente a tu lado, es mi mujer, tiene una pesadilla, la están matando, eso cuenta después de recobrar consciencia. Pero el asesino de sus sueños, no salio indemne. Pese a ser como es mi mujer, en el mundo de los sueños, sacó su genio adormilado. Y así, armada únicamente con su voz, se fue acordando de toda la familia del maleante, especialmente de la familia materna, y claro, el enfado iba en aumento y por lo tanto, los decibelios también. Así pues, en medio de la oscuridad y de la tranquilidad del sueño a pierna suelta, me desperté envuelto en un griterío de insultos. Tanto fue el escándalo provocado por la pesadilla, que al otro lado de la puerta del dormitorio, de la casa de mis suegros, porque esa es otra, los niños jugaban con sus abuelos, y claro, al escuchar semejantes epítetos procedentes del lecho conyugal, no dudaron en coger a los vástagos en brazos y salir corriendo pies en polvorosa. Poco a poco fui calmándola, con pequeños tranquila, chiss, no pasa nada, ... y la cosa fue a menos, bajando decibelios y volviendo ella a la tranquilidad bajo las mantas, quedando plácidamente dormida bajo el calor de las mantas. Y volvió la calma, por lo menos a un lado de la puerta, porque al otro lado, desconocedores de lo que pasaba se mantuvieron en tensa espera al despertar de los cónyuges. Una vez explicado todo fueron risas y jolgorios, pero claro mientras duró lo que pasó, que para algunos fue interminable, ahí nadie decidió tirar la puerta abajo y venir en rescate de los agredidos físicoinsultados... no que va, ahí, el que más y el que menos cogió las de villadiego... pero cuidadín cuidadín, que esto nos puede pasar a cualquiera, nadie está libre de tener otra pesadilla, eso sí, después de lo oído en la oscuridad de una buena siesta, solo espero que no ocurra esta noche, pues hoy, toca dormir con el niño, y hay palabras que un pequeño de cuatro años no debería oir, aunque sea solamente fruto de la inconsciencia noctámbula de una pesadilla de una más que merecida siesta.... Ya os contaré. Un abrazo

viernes, 21 de noviembre de 2014

CON LA AUTORIDAD NOS HEMOS TOPADO!!




Hola a todos. Acabo de llegar a casa de recoger a los niños y vengo bien bien cabreado. Nada tienen que ver los pequeños, ni la climatología, ni el cambio horario, que va, nada de eso. La culpa la tienen nuestras normas de circulación viaria y sus versiones en forma de señales circulatorias. En un país en el que una gran mayoría se pasa por el forro de los pantalones las normas, mediante escusas y subterfugios, cada cual, más clásica y utilizada. Aparco en doble fila, porque es solo un minuto, minuto que se convierten en cuartos y medias horas, o es justo el que te aparca al lado y te quedas a la espera con cara de tontolaba a que llegue el susodicho, lleno de razón, en plan... solo fue un minuto, ahora te lo quito. O el que aparca en zona verde, solo para residentes, malo será que venga justo el agente de la ORA, mientras, los residentes, dan vueltas al rededor de la manzana, a la espera de que el infractor salga de tomarse la cervecilla en el bar de la esquina, desde dónde controla la llegada del posible agente. Después tenemos los típicos que las señales de velocidad son de pura decoración vial... esta me la conozco al dedillo y por aquí no hay radares..., como no los súper groseros que aparcan en zona de minusválidos, embarazadas, familias con bebés... estos son unos jetas jetas, son los que piensan ..¿qué minusvalido va a venir a aparcar justo aquí? ¿cuántos hay para tanta plaza?, si en este barrio no conozco ninguno con silla... y zas!! a aparcar. También los tenemos que son los dueños del mambo y del barrio, que  una señal de desvío provisional son para todos menos para él, ya que se conoce al dedillo cada recoveco y no hay quien lo pare. Los tenemos que aparcan en zona amarilla, los que no hace falta hacer el stop, porque su visivilidad es tan buena como la de una lechuza, los ceda al paso, son siempre unidireccionales, hay que cederles a ellos siempre, las rotondas se toman a gusto del consumidor, los semáforos son asignatura optativa, los pasos de cebras, son simples líneas en la carretera. No te cruces con uno de estos en un estrechamiento de calzada con preferencia tuya, porque nanai de la china. Y si encima les damos un coche bueno, o uno malo que haga bastante ruido, con los tubos de escape que petardean cada diez metros de carrera, con claxons (por no decir pitos), bien estridentes, que solo usan las luces largas para cegarte al cumplir las normas de circulación. Si a estas señales, le sumamos un miembro de las fuerzas del estado, ya sean en su versión azul clarito, azul oscuro o verde, el saltarse las normas, ya no solo es cuestión de rutina, si no que se convierte en un derecho constitucional del conductor, el cual, se cree con el derecho de acordarse de la familia del señor agente (siempre por lo bajini, en caso de color verde), el tono va en aumento, según va aclarando el azul de sus ropajes, llegando a los miembros de los de la ORA, los cuales, no son despedidos a pedradas, por algunos desalmados, de puro milagro. Estas son las típicas maniobras del que podríamos denominar chulitus automovulisticus. En la mayoría de los casos se trata de hombres, aunque también en esto llega pisando fuerte la igualdad. Suelen ser maromos de grandes aceleraciones y con mano en bocina, que no dudan en hacer funcionar antes, durante y después de cada maniobra, para decir, aquí estoy y soy el más chulo y el que más razón tiene. Dónde más nerviosos se ponen estos especímenes son en los atascos, se sienten atrapados, y solo les queda la opción de tirar de pito, y cagarse en cada uno de los pilotos que lleva por delante y su enojo aumenta cuando por el carril contrario hay tráfico fluido, y medita la posibilidad de convertirse en piloto suicida, o por el contrario, empieza a dar volantazos para insinuar, que en cuanto pueda, se mete por el arcén o incluso se sube a las aceras. Pero hay una señal, a las que esta gente, esta gente y todo el que está a manos de un volante, siempre hacen caso, siempre los acongoja, los hace encogerse, les echa para atrás, cumplen a rajatabla, mutis por el forro, y es, la señal cuando la lleva la persona con mayor autoridad vial de nuestro pais, y es, la señal de stop, con flecha azul en su reverso, en manos del controlador de obra. A este si, a este hombre, escogido entre tantos eruditos de la circulación urbana siempre se le hace caso, el decide, el tiene el poder, el es el jefe. Con un simple gesto de muñeca decide si pasas o te quedas en cuarentena, hasta que se le de otra vez por acordarte de ti. Nadie le gruñe, le protesta o le mira mal, nunca nadie ha tenido tanto poder en una mano desde la guerra fría. Hombre con buzo y botas, chaleco reflectante y en ocasiones con abrigo, pero eso si, normalmete la pelambrera de la pechera al aire. Ya que su trabajo se lo permite por ser al aire libre, el pitillo es casi parte obligatoria del uniforme, y si es poseedor de un buen bigote, pues mejor que mejor, porque aumenta su autoridad, que nunca es cuestionada. Esto es lo que hoy me pasó a mi regreso escolar, nos topamos con esta autoridad en medio del camino, y aunque era incuestionable su favorecimiento por los que venían foqueándonos los ojos, nadie dijo ni mu, ni tan siquiera el sujeto que llevaba delante, que tantas maniobras peligrosas hizo, que tantas veces hizo su derecho a usar el claxon, que tanto se metió con todos los conductores que lo sufrimos y padecimos, porque en el fondo, fue muy chulito y valiente, hasta que se topó de morros con la autoridad pertinente, un hombre de metro cincuenta, bigote poblado, pitillo en la boca y con una señal de stop en la mano, así que no le quedó otra, como hicimos todos, calmarse (por lo menos por fuera), sonreír al poderoso varón, decirle alguna gracia, darle las buenas noches y esperar a que se acuerde de darle la vuelta a la mano, y una vez haya escapado de su territorio, ahí ya, volver a ser el mismo impresentable, que campea por nuestras ciudades llenas de señales, implantadas para todos, menos para él, hasta que claro, se tope, con uno de estos, que con las elecciones a la vuelta de la esquina.... malo será. Un abrazo

sábado, 8 de noviembre de 2014

PARECE QUE TODO LLEGA A SU FINAL (CAP. I )

 
 
 
 
 Hola a todos. Parece que ya llega todo a su final. Después de más de ocho meses de baja por culpa de la rodilla, sin saber lo que ocurría en mi dolorida articulación, los doctores decidieron dar el paso siguiente y abrirla para mirar. Efectivamente, una artroscopia diagnóstica. ¿Qué que es?. Pues sencillo, te abren dos agujeritos por cada lado de la rodilla, introducen por uno una cámara, y por el otro, diversos artilugios de carácter operativo, para, en caso de que fuera o fuese necesario actuar directamente sobre el problema. Para todo esto, fue necesario traslado, internamiento hospitalario, preoperatorio, operación (más bien intervención) una dosis de anestesia, una noche de recuperación, y después de una noche más en camilla, caminito de casa. Comencemos. El traslado fue sencillo, un Coruña-Vigo de un par de horitas bajo la lluvia, nada que ver, con el diluvio que me calló encima la última vez, un típico clima otoñal de esta tierra. Deciros que esta vez vino con muá, el mio padre, tiempo que aprovechó, para hablar de esas cosas que hoy por hoy deben hablar cualquier padre e hijo cuando tienen un momento a solas... de Podemos... vale vale, no hablamos de eso, bueno de eso si, pero solo un breve tiempo, dedicamos el tiempo a viejos recuerdos, a la familia, al futuro... vamos a todo lo que un cagadito paciente debe hablar cuando va camino de la mesa de operaciones, porque es el momento de reconocerlo, a pesar de la simpleza de la operación, y de lo poco transcendental de mi mal para mi salud vital, iba, completamente cagaito, y perdonarme por la expresión. Es que amigos, era la primera  vez que alguien me iba abrir, y puesto que mi imaginación es demasiado voladora y activa, pues imaginaros. Deciros que todo este proceso fue vía mútua, vía privado, de ahí el traslado vigués. Bien, ya estoy instalado en la habitación. La habitación, la habitación, vamos a ver, la habitación, digamos que no era muy grande, es más, era pequeñamente ridícula. De echo, mi padre, que venía con plena intención de pasarse las noches postrado en un sofá extensible, a la verita mía, siempre a la verita mía, tuvo que buscar ipso facto, vía internete, una habitación en hotel, próximo al centro. No había más tu tía, en caso de querer extender el sofá solo habría dos opciones, tirar el tabique y crear un espacio diáfano con vistas al toilette, opción que en ningún momento barajó nadie, o apertura de ventana y dormir con los pieses colgados a la lluviosa intemperie. Como ninguna de esas opciones fueron posibles, optamos por el alojamiento pagado, cosa que no se si a mi padre le llegó a convencer en ningún momento. Porque cambiar un mullido sofá de polipiel, preparado para que le resbale todo tipo de manchas, incluido para que le resbale, todo aquel que decida asentar sus posaderas en dicho butacón, pues cambiar esto, el no poder ir al baño y ducharse, cambiar esto, por una habitación doble, con cama de matrimonio dos por dos, con colchón inteligente viscolástico, con baño y ducha hidromasaje propio, personal e intransferible, pues no cambiar esto por una incómoda, oscura habitación de hospital, tuvo que ser realmente duro para él...... Que nooooo, que yo se que él quería quedarse allí a dormir conmigo, pero no pudo ser, de verdad, por los motivos anteriormente contados, y por otro motivo..... no estábamos solos, no no, la habitación venía con compañía, una más que curiosa compañía. Como para estas cosas, siempre he tenido mucha suerte, esta vez no iba a ser menos. Resulta que cuando entro, me encuentro a un hombre, de unos cincuenta años, postrado en una de las camas, pie en alto. Lo primero que hice, como buen compañero, fue lanzar un esbozo de sonrisa, dar las buenas tardes y preguntar un ¿que tal?.... a todo esto no obtuve mayor respuesta, que un ligero movimiento de cabeza, que se supone, contestaba a todo lo dicho por mi. Desde el primer momento entendí que la conversación iba a ser más bien escasa, por no decir ninguna. Si hay algo que realmente marca la diferencia, entre estar en hospital público y uno privado es la tele, si... la tele. Mientras en un público, el que paga manda y decide, y hasta que no hay algo realmente interesante, nadie suelta los cuartos, en un privado, es gratis, y parece que la tele es un aparato más de control de pacientes. Pues como no podía ser de otra manera, el hombre estaba adosado al mando, era un hombre a un mando pegado, era un aburrimiento superlativo.... Encima de carecer de conversación, cuando hablaba, no había quien lo entendiera, era portugués, y para mas caraja, no hablaba conmigo!!!, hablaba con los protas de la tele, y por si fuera poco, los protas, trabajaban en una telenovela!!!!. Pues ahí estaba yo, recién ingresado, postrado en la cama, cagaito de miedo, con un único compañero portugués ,casi mudo como compañía, que cuando hablaba no se le entendía ni papa, y que encima cuando hablaba, era para avisar al maromo, que la cuñada, de la mujer de Victor Aurelio Fernando lo estaba traicionando con los hijos de los caciques del pueblo, dueños, de todo cuanto se cultivaba en el pueblo y que eran muy malos, muy requetemalos, ya su abuelo fundador de la hacienda "Malaherborosa", Don Jacito Manuel de Morahierbas llevaba con mano de hierro y se aprovechaba de la bondad de Marcos de Sierra Cifuentes, padre del clan de bondadosos de los Márquez Cifuentes, al cual, pertenece el prota de la serie, un guaperas bonachón de pelo en pecho y sombrero en testa, que se enamora de la hija de Morahierbas.....bueno, más o menos, tal vez algo me lo haya inventado, pero no creo que se aleje mucho de la realidad. Pues ahí, clavado en mi cama, esperando, deseando, ansiando que viniesen a darme un chupito de anestesia general, o soñando, que alguien entrase por la puerta, ya que ninguno de los rayos que se veía a través de la ventana, decidía caer sobre la antena televisiva..... Y así sucedió, la puerta se abrió, despacito, yo me incorporé poco a poco y los vi... la familia del portugués, mujer y cuñado, llegaron pisando fuerte, tenían la intención clara, arramplaron con todas las sillas, sillones, taburetes y se acoplaron, habían venido ¡¡¡ a ver la telenovela con el enfermo!!!.. ¿qué nos hemos perdido?... descripción del capítulo hasta el momento.... O NOOOO!!!, ya no era uno, uno y enfermo, ahora eran tres, tres personas casi incomprensibles, viendo la telenovela, gastando mi parte correspondiente de oxígeno de la habitación, hablando entre ellos y por supuesto con cada uno de los personajes y personajas que salían por pantalla. Mientras esposos se quedaban más con la parte argumental, el cuñado, se dedicaba a lanzar calificativos, adjetivos, valoraciones, de toda cuanta pechugona aparecía por pantalla, y cuanta mas carne se atisbaba del ropaje, con más palabras malsonantes, por decirlo de forma fina, acompañaba a la escena. Así que, solito, telenovela en pantalla, un matrimonio obsesionado con las telenovelas y un cuñado cargado de "cariñosos epítetos" para las mujeres telenovelescas, con mi oxígeno apunto de acabarse, y sin posibilidad de escaparse. Para más inri, logré entender, que ésta no era la que más le gustaba, la que le gustaba, era la que venía después.... ufff, esto va a ser largo, pero que muy largo, pensaba. Solo deseaba que apagase el aparato, o que por lo menos, me dejase ver la serie Isabel, casi la única que me gusta ver en la tele, pero a cambio, el maromo en cuestión, prefirió ver una chunga película de Chuck Norris...total!!!. En fín, como suponía, que iban a ser tres días muy largos, calmante a la boca y a dormir, porque si hasta ahora la cosa pintaba mal, a partir del despertar iba ser aún peor, porque si, todo lo malo es susceptible de empeorar, en mi caso, fue así mismito, y no hablo de la rodilla precisamente, esta de momento, está bien. Pero lo que vino en los días siguientes...ufffff..... ya os lo contaré. Un abrazo.

miércoles, 29 de octubre de 2014

ATENCIÓN PEAJE!!!!!!

  



Hola a todos. Voy a contaros un suceso que me ocurrió por mis tiempos mozos. Resulta que un grupo de amigos decidimos pegarnos el viaje de nuestras vidas. Hay muchas formas de hacerlo, vuelo en avión en clase bussines, país tropical de playas y chiringuitos, hoteles de cinco estrellas supra, con todo incluido. Restaurantes de lujo con comidas variadas típicas de la zona, bebidas con sombrita, climas veraniegos... ayyy, pero no, nosotros decidimos cambiar el vuelo en avión, por ir cinco personas bien apretaditas en un coche, el hotel cinco estrellas por dos tiendas de campaña, que acabaron convirtiéndose en una, ya que por pereza, algunos optamos por no montarla y dormir en el coche. Las comidas lugareñas de lujo, las trocamos por comidas campestres con nuestro propio camping gas, nuestras cazuelas, nuestro propio saco de patatas, nuestro aceitito de oliva y girasol del DIA, hasta nos apropiamos de una cortadora de fiambre manual, muy diverida por cierto, la dichosa maquinita. Solo hacían falta tres hombres musculados para usarla, uno para aguantar el embutido en cuestión, otro para darle a la manivela y un tercero para sujetar el aparato a la superficie, ya fuese una piedra, un trozo de madera, en el suelo, o sobre el propio coche. Coche, por cierto, que si pasaba más de 110 consumía como el Talgo Coruña-Madrid, así que, las limitaciones de velocidad no eran por ley, si no por necesidad, y claro, cuando no se trata de cien kilómetros, ni de doscientos, si no de más de cinco mil...pues imaginaros. Pues ahí estábamos nosotros, con un coche con sobrepeso, del cual no podíamos tirar lastre, encajonados como sardinas, decidimos poner ruta desde Coruña, hasta Roma. Un viaje de ida y vuelta, 25 días de vacaciones, con sus 25 noches, 75 comidas y un solo objetivo, disfrutar de la ruta. Por motivos de logística meter las maletas fue cosa imposible, así que decidimos comprarnos un arcón, de esos, que van sobre el capó del coche y vaciar nuestras pertenencias, sin orden alguno. Cada vez que parábamos en gasolineras o lugares de descanso, el encargado de la ropa, subía y abría el arcón e iba repartiendo ropa cual mercadillo..."calzoncillos, tenemos estos calzoncillos!!!!.... dame una de calcetines, por favor... aquí tengo unos bien desemparejados!!, con el consiguiente espectáculo gratuito que fuimos dando por todas las ciudades y pueblos en los que hacíamos parada. Pero todo tiene sus pros y sus contras. Poder visitar ciudades por las noches, como Pisa, incluso comer a los pies de la torre, sin más gente que nosotros mismos es un lujazo. No teníamos ataduras de horarios ni hoteles, de rutas. No os creáis, ducharos en una estación de servicio tiene su encanto, bueno, más bien poco, en verdad, ninguno. Pero lo pasamos bien, muy bien, increíblemente bien. Nos perdimos montones de veces, pero siempre nos acabamos encontrando con el destino correcto. El encargado de las cuentas, llevaba a rajatabla todos los gastos, por lo que ni un lujo nos permitíamos, de hecho, conseguimos acabar todo el viaje con reparto de bote, ya que no nos lo gastamos todo. Pero hubo un día en el que quisimos hacer un gasto extraordinario. El día anterior habíamos pasado noche en Pisa. El encargado de la ruta (yo) hizo indicaciones del camino a seguir, y cuando llevábamos unos 200 km de la ciudad de la torre, llegamos a un cruce, a la izquierda nuestro destino....bien!! y a la derecha Pisa, con su indicativo de 14km......¡¡¡habíamos hecho 200km para recorrer 14!!.... después de las pertinentes bromas al rutista (yo) decidimos no arriesgar más. Creo recordar que fue en Génova, donde decidimos hacer tal exceso económico. Queríamos salir de la ciudad, pero esta vez, íbamos a coger autopista. Estábamos allí, en un peaje de cuatro carriles salida, y otros cuatro entrada. Grandes colas para salir. Pero nosotros, que nos creímos los más listos, veíamos un carril, a la derecha de todo, donde camiones y turismos pasaban sin detenerse, a toda pastilla, así que pensamos, ese será gratuito, ese es el nuestro. Claro, grandes colas de ingenuos italianos y nadie se había enterado que uno es gratis, y nosotros que éramos los más listos de la comarca, allí que nos metemos.... pero la valla nunca se levantó. Nos quedamos allí atrapados, sin poder ir hacia delante ni hacia atrás, puesto que ya se había formado tal atasco a nuestra cola, camioneros y turistas mostraban su cabreo con nosotros, en forma de gestos y probablemente acordándose de la madre que nos había parido al grupo de españoles. Pues nada, marcha atrás, nosotros y todos los de detrás, caras coloradas, cada uno que pasaba nos mandaba una buena dedicatoria. Ya no nos quedaban ganas de coger más autopistas... solución... la peor posible. Coger nuestro coche, velocidad tortuga y cruzar todos los carriles salida y volver a entrar en Génova dirección entrada. Al final salió bién, el viaje y la jugada de pilotos camicaces. Resulta, que después, analizándolo todo, nos enteramos que era una de eses carriles de telepago. Coges un aparatito y te olvidas de parar en todos los peajes.Nos pareció una tecnología impresionante, en España, y menos en Galicia, teníamos de eso en aquel momento. ¿por qué os cuento esto?... Porque el otro día tuve que ir a Vigo, el día de las grandes inundaciones en la ciudad, hubo muchos cortes, accidentes, árboles caídos, atascos etc etc... Tuve que coger la autopista, cuatro peajes, con sus cuatro colas de pago, bajo la lluvia y yo con el justito tiempo de llegar al médico, así que, lo he decidido, voy a hacerme con una de esos dispositivos de telepeaje.De momento he encontrado este aparato llamado MediolanumViaT tiene muy buena pinta, y debo hacerme con una de estas ya!!, porque nunca se sabe cuando te va a hacer falta. Es un dispositivo que pones  en la luna del coche y a tirar millas. Me va a ser muy útil. No se si vosotros tenéis este aparato Mediolanum ViaT, si lo tenéis, u otro me contáis que tal os va con el. Porque aunque hoy por hoy, el estilo de viaje ha cambiado, quien sabe, a lo mejor, dentro de unos años, me veo en una situación parecida, esta vez, con mi mujer y mis hijos, y ya se sabe, para los hijos, papá es el más fuerte y el más listo, incluso, capaz de hacer magia y abrir las vallas desde la distancia.... ya me diréis. Un abrazo

viernes, 3 de octubre de 2014

QUE ASOMEN LAS VERGÜENZAS





 Hola a todos. Ahí estaba yo tan tranquilo. Había llegado como casi siempre con mucha antelación, por no esperar bajo el sol, que aún seguimos disfrutando por estos lares, me adentré cruzando el vallado a las entrañas del patio del colegio de mis niños. Como en muchas ocasiones, siempre trato de cobijarme de Lorenzo bajo una sombra, que además cubre un trozo de murete, donde yo dejo mis posaderas, en modo relajación. Hasta ahí todo normal, yo, padre respetado, sentado a la sombra en mi trozo de muro, esperando la salida de mis retoños, mientras, el resto de padres comienzan la invasión de los alrededores de mi pétreo sillón real. Pues esta era la situación, yo sentado rodeado de padres y madres y niños y niñas, tan pancho, tan tranquilo. La sombra me mantenía fresquito, y de vez en cuando, una ligera brisa aliviaba aún más el sofocante calor. Pero claro, no hay nada peor, que no hacer caso a los mensajes que te envía la madre Naturaleza, y en mi caso, en esa situación venía en forma de brisilla. Tardé en pillar lo que me decía, pero cuando lo entendí, fue uno de esos momentos de TIERRA TRÁGAME!!!!. Porque, vamos a ver, si todos están pasando calor, abanicándose con cualquier cosa que se les cae entre las manos, sufriendo y sudando....¿por qué yo estoy todo frsquito y feliciano?, me lo estaba diciendo la naturaleza, susurrándome al oido, mira para abajo tontobaba.... oh noooo!!!! ahí estaba yo dando el espectáculo de mi vida. Sentado a una buena altura, rodeado de gente y ahí, mis señoras vergüenzas queriendo asomarse al balcón!!!. Se me había roto el pantalón, justo, donde a ningún hombre decente, que quiera conservar su decencia, no debería romperse. Son estos momentos, en los que al menos, la tradición de familia, heredada de mi padre, que a su vez lo heredó de su padre, y este de su padre y este del otro y del otro y que yo dejaré a mis hijos redujo un poco el problema, o al menos lo contuvo, hablo lo de llevar ropa interior cómoda y limpia, aunque en este caso, la comodidad, fué lo de menos. ¿Y ahora que podía hacer?, estaba claro que alguien tuvo que verlo, y seguro que no pudo contenerse a contárselo a alguien, y a otro y a otro, y al final todo el colegio sabrá que yo soy el padre que lleva los pantalones con aire acondicionado incluido, y la gente me señalará, y a mis hijos, y a mi mujer, y tendremos que irnos del cole, a lo mejor de la ciudad, dejando a nuestros, hasta ahora, amigos, repudiado por la familia..... bueno a lo mejor estoy exagerando, piensa, estate tranquilo, seguro que hay  opciones para salir con dignidad de esta situación. Podrías hacerte el recién enterado y exclamar "ahí va!! si tengo roto, que vergüenza, vaya...", no se, si hago eso, todo e que no se haya enterado, se enterará yel resultado será peor. Podría esperar a que alguien se acercase y me dijese la típica frasecita condescendiente con toque humorístico, "cierra la ventana que hay corriente" o "se te va a escapar el pajarillo con la jaula abierta" o podría ser un directo "bonitos gayumbos", pero esta opción, aunque bastante improbable de encontrar alguien con la suficiente confianza para que lo diga.... yo no lo haría... podría provocar risas y comentarios jocosos de los que están al rededor. Porque esta es una de estas situaciones en las que crees que todo el mundo te está mirando, te mira o te mirará, aunque en realidad nadie se haya percatado ni siquiera de tu presencia, pero esa sensación de que todos te observan no te la quita nadie, provocando mayor incomodidad a esta situación. Podría hacerme el chulo, mirando a todo el mundo, girando de derecha a izquierda y de izquierda a derecha mi cabeza, saludando con chulería a toda la peña, saludando con un movimiento seco de cabeza arriba, en plan, "ey que pasa? que tal?, se lo que estás viendo y me da igual, es moda, porque yo soy moda", pero claro, una actitud chulesca en esta situación y en este lugar, puede provocar el salir a garrotazos en el cogote, así que paso. Solo queda una opción... bajarse, agachar la cabeza, comprobar disimuladamente que en posición vertical no se ve nada, aunque esta comprobación es complicada de hacer disimuladamente. Das un saltito, haces que te limpias el pantalón dándote unas sacudidas en las posaderas, retorciendo el cuello lo más posible para ver si te habías manchado, o eso es lo que dices para disimular..."no sé si me habré manchado"... Una vez que crees que nada se ve ni se intuye, y esperando que el color, casi fluorescente de tu cara, que pareces el señor gusiluz, no llame más la atención de lo que lo habías hecho antes de lanzarte al ruedo. Corres en busca de tus hijos, esperas no encontrarte con nadie que te pare y que te hable, solo deseas largarte de ahí, con las prisas coges otro niño que no es el tuyo, suerte que te das cuenta antes de meterlo en el coche y llegar a casa, vuelves a devolver al pequeño, más tiempo, más gente, más alboroto a tu al rededor, tu cabeza te dice...."te miran te miran te miran".... vuelves a hacer la comprobación, y casi me provoco un esguince cervical, esta vez con el agobio, es menos disimulado, es más, es de todo menos disimulado, tus colores aumentan, y también los sudores, tu cabeza sigue... "se te ve todo, se te ve todo, se te ve todo...", solo piensas en sentarte en el coche, poner el aire acondicionado, desear no coger un resfriado y largarte quemando rueda. Justo hoy el profe quiere hablar....venga acaba de una vez.... no se qué de algo de la merienda, de otra cosa.... bueno, espero que su madre no me pregunte y que no sea urgente, porque no se lo que dijo, solo oía a mi cabeza "los de atrás te están mirando, te están mirando te están....". Vale se ha callado, cojo a la niña, los llevo a las carreras, casi volando, creo que me he llevado un par de madres por el camino, pero no puedo mirar atrás, estoy junto al coche, no encuentro las llaves,meto a los niños como puedo y  alaaaaa! se me han caído (las llaves), y ahora que?, no me puedo agachar.... vale, solo queda la opción de ir agachándome con el trasero contra la puerta del coche, provocando una situación absurda a la vista de los demás, casi me caigo de morros contra el asfalto, pero salvo la situación con algo de dignidad, mañana que venga mi mujer, bueno mejor, durante un mes que se encargue ella. Me siento, enciendo y salgo de allí como si no hubiese un mañana. Pongo música, hablo con los niños y me voy relajando.... menudo día, esto no me puede volver a pasar, antes de salir, comprobar costuras y posibles goteras. He llegado a casa y ya os imagináis lo que hice con el pantalón, con el día que me dio, la vergüenza que pasé.... pues lo ...lo....lo...ahora que lo pienso, lo he vuelto a dejar en sus sitio...os imagináis que al final mañana vuelvo a salir con los mismos... no creo, aunque tratándose de mí, y conociéndome bien, lo mejor será seguir con la tradición familiar y ponerme unos bonitos, por si acaso, nunca se sabe. Un abrazo

lunes, 19 de mayo de 2014

AL PAN PAN Y AL VINO......ME VOY



 Hola a todos. Cierto como la vida misma, se dice, que cuando comienza la andadura del ser humano en esta vida, venimos con un pan debajo del brazo, símbolo de las riquezas (no solo materiales) y buena fortuna que trae un hijo. El pan forma parte de nuestras vidas desde siempre. Nuestra cultura está arraigada a la cultura del pan, solo hay que ver el refranero, fiel medidor de la importancia de algo en nuestro pueblo. "A buen hambre, no hay pan duro", "A falta de pan, buena son tortas", "A pan ajeno, navaja propia", "Agua de Mayo, pan para todo el año", "Con pan y vino, se anda el camino", "Dame pan, y dime tonto", "Si quieres que te siga el can, dale pan", "Quien hambre tiene, en pan piensa", "Pan, vino y carne, crían buena carne", "pan ganado, sabe a gloria", "No solo de pan vive el hombre", "No hay nada peor, que un pobre harto de pan", "ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán", "Los duelos con pan, son menos".... y así podríamos seguir sin parar. Cultura de pan. Y claro, al que le gusta el pan, panadero se cree. Y como a todos nos gusta el pan, expertos en la materia nos mostramos. Aún recuerdo en mente y olfato, como mis abuelos hacían pan en su horno de leña. Un gran horno de piedra que tenían fuera de la casa. Era un acontecimiento en la aldea. Vecinos venían a cocer su pan, o a calentar un pota inmensa de cocido, cualquier escusa era buena para juntarse al rededor del calor que desprendía de forma acogedora aquel viejo horno panadero. Se amasaba, se cocía y se guardaba en enormes huchas de pan. Ese pan duraba semanas en perfecto estado de consumo, todo natural, muy natural. Pero los tiempos cambian, y ahora, casi nadie amasa. Yo lo reconozco, hice mis primeros pinitos como panadero hace poco, en horno eléctrico, el de casa. La primera hornada salió bien, dentro de las posibilidades, la segunda fue un auténtico fracaso, el exceso de sal hacía imposible echárselo a la boca, pero es lo que hay. ¿Y por que me animé a hacer esta prueba?. Evidentemente ayuda el estar de baja, si no, el tiempo sería inexistente para estas cosas, así que aprovecho este tiempo para la cocina, panadería, bollería y pastelería y algo de cocina tradicional casera. Al carecer de tiempo, hay que volver al pan de siempre, al del súper, y es ahí dónde me vino a la cabeza este post. Los españoles somos muy de pan, y somo grandes expertos, o por lo menos nos lo creemos. Por eso, esa manía de sobar, toquetear, remover todas las piezas de pan del expositor. Ahí están, son un matrimonio, él, que desea lo mejor para su amada esposa, no dudará en entregarse en cuerpo y alma, en la captura de la mejor barra de pan del comercio. Cual viejo cazador rodea a su presa, sin miramientos. A través de sus manos prensibles e hipersensibladas al tacto panístico, sin dudarlo comienza el manoseo de barras... esta!!!, la aprieta esperando el sonido del crujido frescor del pan recién descongelado y solo se atisba el pequeño lamento del papel que lo envuelve rompiéndose entre sus uñas, pero él no ceja en su empeño. Poseedor de unas células capaces de medir la intensidad de miga y de ojos del bollete, no duda en seguir estrujando cada una que caen entre sus garras, va, vuelve, va otra vez, sigue, no para, dale más.... Desde la lejanía observo un trozo de expositor virgen a la mano del hombre panero, y mi cabeza solo desea que el especimen no se de cuenta de tal vergel. Intentas acercarte, pero el hombre, curtido en mil cacerías, no permite el acceso de otros depredadores, y ya solo te queda el esperar, cual hiena carroñera, a que abandone el lugar, y poder apoderarte de algún trozo en buenas condiciones. Ya se ha apoderado de todo el expositor, ya no hay tierra dónde la mano del hombre no haya posado su dactilar huella. En pocos minutos, el desolador paisaje de panes removidos, un tipo con otro tipo, panes por el suelo, otros que acaban en el expositor de los bizcochos y croissants.... pero abandona el lugar, pieza en mano, orgulloso de su hazaña, la mujer, todavía más orgullosa de lo bien que lo hace su amado esposo y... y... y.... lo que faltaba, cuando me aproximaba a lanzar mi ataque, cual águila imperial, sobre un currusco que asomaba y parecía intacto, aquel hombre, que apenas acertaba a poner un pié delante del otro para andar, y haciendo un escorzo, con derrapaje de zapatillas de correr incluido, vuelve sobre sus pasos para hacer un último cambio, y dejarme sin mi pieza en buen estado. No se si fué la primera que tocó, o si nunca la había tocado, o si la había tocado mas de 100 veces, ni lo sé ni lo sabré nunca, lo único cierto es, que o cojo pan sobado, o espero a una nueva horneada de pan descongelado, o vuelvo a la aldea a calentar el viejo horno de piedra de mis abuelos, porque lo que está claro, es que estamos en un país de expertos panaderos, y que de esto, no me libro, más claro agua, y al pan pan, y al vino...me voy. Un abrazo

lunes, 31 de marzo de 2014

JORNADAS DE SOFÁ



Hola a todos. Pues aquí estoy, tirado en el sofá, y con la sensación de una inutilidad supina. Miro a mi al rededor y no veo más que objetos inertes, incapaces de hacer ni tan solo un pequeño gesto o una mueca que demuestre el más pequeño de los compañerismos. Porque ahora soy uno de los vuestros, eso es lo que pienso, soy del gremio, estoy en el grupo. Me siento un mueble más del salón. Las únicas que parecen hacerme algo más de compañía son mis muletas, bueno, mías no son, encima son de prestado. Lo que me duele, son esos muebles que me han costado mis buenos euracos, o esos objetos decorativos que nos llevan decorando durante años, ninguno de ellos muestra la más mínima gratitud de haberlas sacado de las garras del comerciante, desenvuelto de sus papeles y plásticos, le dimos libertad y aire, y sobretodo, le dimos el valor de objeto decorativo, que es para lo que fue creado, pero ni por esas. Aquí estoy yo, pierna en alto, tumbado, con la rodilla con una inclinación de veinte grados, guardando reposo.... uno solo quiere reposar, cuando le dicen que no puede reposar, pero cuando uno recibe órdenes directas del señor Doctor, y además, órdenes que serán observadas y comprobadas de su estricto cumplimiento por mi mujer, se convierte en una auténtica tortura en las horas de mañana. Veo como mi familia sale toda de casa  por la mañana tempranito y se queda el de la pata chunga... es lo que hay, y debería aprovechar para descansar, pero Dios mio!!!, lo que voy a reconocer, echo de menos ir a la compra, ir de bancos, ir al chino de la esquina, elegir el pan de molde o el tipo de manzanas para la merienda, recoger el correo, sacar el coche y volverme loco en los atascos interurbanos, echo de menos las colas en el pescado, pero sobre todo, echo de menos llevar los niños al cole, ir a recogerlos, llevarlos a la piscina, volver a llevarlos... También echo de menos el sol... bueno, más bien la lluvia y los vientos en la cara....¡¡¡quiero salir de casa!!!. Pensaba que iba a estar dedicándole horas y horas al blog, pero el estar sentado me mata la rodilla, así que, hasta esto, lo tengo que escribir a toda pastilla. Los sofás y estanterías siguen sin decir ni mu, y en el fondo, espero que así sigan. Mañana me hacen la resonancia, y espero que me den buenas noticias, si no me lo voy a tener que tomar de otra manera, hacer calceta, pintar, dedicarme a la bolsa online.... no se, pero algo, que me haga sentir un poco más útil. En un afán de ayudar a la familia, me puse a coger unos billetes de avión para mi mujer, y claro, ni esto, lo hice y lo hice mal, resultado de sobrecoste en el sobrevuelo...vamos que estoy en plena racha.... pero es lo que hay. Me ha parecido que el sofá de al lado empezaba a bostezar.... a no, falsa alarma, podría ser, porque estaba la tele puesta, y con lo que echan.... Del canal discovery me lo se todo, podría ver pelis, pero hasta eso me cuesta, un ratito de tele y ya desconecto, esperando que el sillón tome vida y comience a andar por la calle y me lleve de paseo...pero no se mueve... y creo que es mejor así. En fín, que me da la sensación de que me estoy volviendo chabeta de estar tanto tiempo en casa solico, tumbado, en reposo, con la pierna en alto. Cierto es, que las tardes las pasamos todo juntos, cuando no hay piscina, o ballet, y claro, cenar rápido y a la cama que mañana hay cole, para todos, menos para mi. Aunque tengo la sensación de que me está llegando...y mucho, también me gusta estar en casa, aunque eso sí, con un poco más de salud, de movilidad y de cosas para poder hacer. Un abrazo.