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martes, 5 de noviembre de 2013

REFLEXIONES DESDE EL SOFÁ (Cap. 1º)




Hola a todos. Pues resulta que aquí estoy yo, apoltronado en mi trono, cual rey pasmado, con los ojos escaneando las paredes del salón, pasando revista a una tele apagada, a lo que un día fue pensado e ideado (solo por mi) como una vitrina de premios y trofeos, los cuales, debido a su escasez, fueron copados por copas, vasos, cocteleras y todo tipo de recipientes vidriosos y acristalados que uno pueda imaginar, y que probablemente, casi ninguno, vaya a sacar. Alguna planta que buscan la luz del sol, que entra por el gran ventanal que ocupa todo un frontal del salón. Mesa de centro, cubierta por revistas y material de coloreo de niños y algún mando, que desde aquí, no sé si es el dvd, la tele, el tdt, la cadena, ni idea y por supuesto, no pienso, ni levantarme, ni estirar el cuello más de lo necesario, pues hoy estoy en plan vagoneta, de relaxin cup in sofá major. Los sofás están completamente vacíos, excepto el que más calienta mi trasero, por desgracia para él, y por el bien de mis posaderas... si las cosas hablaran...ufff. Bueno, pues en esa fase de examinación, mis sentidos arácnidos, escaneaban objeto por objeto, foto por foto y cuadro por cuadro, no os penséis que mi casa es el museo del Prado ni la galería Tyssen, que va, pero uno que está orgulloso de sus objetos decorativos. Pero en esto, que mi instinto se paró y se fijó en un marco plateado, con foto incluida. Ahí estaba yo, y mi mujer, en el día de mi boda. Me vinieron recuerdos y preguntas y profundas reflexiones de aquel día. ¿¿Por qué?? ¿¿Por qué?? ¿¿Por qué??... como pudieron permitir algo así. Se supone que la familia está precisamente para esto, para que cuando a uno le hace falta que le digan cosas, se las digan. Como pudieron permitir que cometiera tal error, estaban allí todos, todos sabían lo que había... y nadie dijo nada, res de res. Ni hermanos, ni cuñadas, ni primos, ni padre, ni tios y tias, nadie. Incluso todos me acompañaron durante la ceremonia... y encima sonrientes y todos felicianos. Es más, mi tía me acompañó al altar como si no pasase nada.... ayyyy!!!. Si estuviese mi madre... si estuviese mi madre, jamás lo hubiese permitido, porque, ¿quién conoce mejor a una persona que una madre?, pues nadie, y esto sumado al ataque de mutismo por el forro del resto de las personas ahí presentes y en un día en que los nervios convierten tu cuerpo en pura gelatina, pues provocó lo que provocó....¡¡¡menudos pelos!!!... pero como no me avisaron de mi peinado, estaban allí, me vieron, me acompañaron a la peluquería, ¡¡incluso pagaron!!,  me vieron salir del hotel, desayunaron conmigo y nada. Y ahora claro, todas las fotos y vídeos de boda... que no son pocas, salgo con un peinado a lo jack Nicholson en el resplandor, con un toque tupero a lo Willy Devile (demasiado corazón) y con un ligero toque de Chema, el panadero de barrio sésamo. Pues ahí estoy yo, presidiendo el salón desde lo alto con mi melena de tres pelos diseñada por un peluquero llamado Zeus... que claro, con ese nombre, pues no sé. Gracias a la inestimable ayuda de mi familia, y gracias a que mi mujer no salió corriendo, al ver que en el altar le esperaba un extraño personaje con un peinado más llamativo que el del payaso de micolor, tengo un motivo más para no mostrar las fotos de mi enlace matrimonial a nadie. Por lo menos, mantuve el cien por cien del tiempo, la bragueta en su sitio y la corbata perfectamente anudada. Pero ahora que me fijo y fijo más en la foto, uno se olvida de lo poco, o nada importante y se fija en lo mejor, que es la princesa que tengo al lado y su cara sonriente y llena de felicidad, si es que, el amor es ciego, y ese día, a pesar de la cabellera, fué el más feliz de mi vida, y no cambiaría nada de nada, o quizás un par de flecos... o por lo menos uno...el fle-quillo. Un abrazo.

domingo, 20 de octubre de 2013

SI QUIERO






Hola a todos. Ni Fran Rivera, ni la del príncipe heredero del heredero de la England, ni la de la Duquesa de Alba, ni la del príncipe Felipín con Doña Leti de borbón y borbones, ni la de príncipes de Noruegas y noruegos, toreros y folclóricos, hijas de Bonos y Rafaeles, sucedáneos de Aznarines y Botellones, de mi boda gitana y no gitana, para boda boda.... la mía, bueno, la nuestra. Hoy, 20 de Octubre del 2013, celebramos, en mi casa, el sexto aniversario del enlace, mediante el Santo Sacramento del Matrimonio (con mayúsculas) de la boda de los dos adultos que habitan en el santuario familiar de nuestro hogar, es decir, que celebramos seis años de felizmente casados mi mujer y el que escribe, oséase, yo. Aunque evidentemente, yo tengo más que celebrar que ella (salí ganando a todas luces), decidimos darnos un pequeño homenaje para celebrar tal efeméride. Por su puesto, rodeados de las dos personitas más importantes para nuestro matrimonio... nuestros hijos. Seis años en los que la vida ha sido como una auténtica montaña rusa, y no lo digo por los sube-bajas, si no por la velocidad de vértigo que tomó mi vida, yo, un pequeño hombrecito moreno de costumbres tranquilas, de repente, desapareció en el mapa para no volver jamás. Porque como decía la canción que sonó en la Iglesia "somos mucho más que dos...", el individuo pasó a un segundo plano, y encantado de hacerlo, para convertirse en un tándem dispuestos a enfrentarnos a cada montaña, cada repecho, cada meta volante, cada sprintt, cada bajada peligrosa, cada caída, cada  viento que nos intentase tirar, cada obstáculo, con el único fin de llegar a la meta. Una larga y dura carrera llena de dificultades y llena de satisfacciones, muchas satisfacciones. Pero para superar este reto, el tandem debe trabajar cual reloj suizo y formar un gran equipo, y en mi caso, tengo la mejor compañera de viaje, es así y así es. Muy afortunado soy de tener a mi  mujer a mi lado, es lo mejor que Dios me ha dado y solo espero que me deje seguir muchos muchos muchos años de viaje con ella, un viaje que parece un poco durillo, pero con el paso de los kilómetros se irá poniendo cada vez más llano y cuesta abajo. Hoy es un día especial para mi familia, un día como hoy del 2007 comenzó mi nueva vida y borró la anterior y me alegro de ello infinitamente. Seis años de felicidad, repleta ya de grandes recuerdos y a la espera de rellenar con otros muchos más. De paso, y con vuestro permiso, decirle a mi mujer, que la quiero con locura, que gracias  por aguantarme y gracias por todo lo dado y por todo lo que hemos formado, que al fin y al cabo se escribe rápido, pero hacerlo es otra cosa, una Familia (con mayúsculas). Ahora vamos a enseñar a los peques el vídeo del día en el que Mamá y Papá se vistieron de princesa y de príncipe, entraron en una Iglesia y se dieron el sí quiero, siempre es buena excusa para sacar el vídeo y ver lo que hemos...lo que he cambiado.  Muchas gracias. Un abrazo.